Festival Internacional CRUCES
30 de abril de 2024
En el presente documento se describen las características generales del Festival Internacional Cruces. El mismo es una iniciativa de la Fundación para la Gestión de las Artes en estrecha colaboración con la Asociación de Editores y Autores de Panamá, SEA Panamá. Las comunicaciones relacionadas con él pueden ser dirigidas a las siguientes personas:
Fulvia Vergara
Carlos Wynter Melo
- INTRODUCCIÓN
Los últimos años han sido retadores en muchos sentidos. El mundo ya no es igual al de finales del siglo XX y principios del XXI. En la mayoría de los casos, la discusión sobre nuestro futuro está girando en torno a dos polos: la llamada izquierda y la derecha. Pero la sensatez apunta no a más enfrentamientos, sino a conciliarnos en lo esencial. En pocas palabras, debemos superar la mera dualidad de izquierda y derecha y abocarnos a explorar la cultura humana como referencia común para todas las naciones. La búsqueda sería un ejercicio humanista de desentrañar aquello que nos une y dejar de lado nuestras diferencias. Hay temas compartidos que alinean las miradas y provocan la confraternización. Esta aspiración supera la multiculturalidad, el multiculturalismo e incluso el concepto de pluralidad de culturas. Lo que se desea alcanzar es la interculturalidad. La interculturalidad «puede ser definida como aspiración, modelo, proyecto, paradigma emergente o como proceso que plantea una convivencia basada en la aceptación de las diferencias la cual conlleva la interacción de culturas heterogéneas en un mismo escenario. Pretende, por lo tanto, ir más allá del simple reconocimiento y aceptación de la existencia de diferencias culturales. En ese sentido, encontramos que entre sus objetivos se encuentran alcanzar un mayor grado de interacción, respeto y entendimiento entre las diversas cultural por medio del diálogo, la interacción positiva y el conocimiento y aceptación del otro»[1].
Además, interculturalidad y cuidado medioambiental se relacionan al fomentar el respeto de las diversas formas de vida. La interculturalidad facilita que se valoren conocimientos tradicionales y prácticas sostenibles de distintas comunidades. Por otro lado, el cuidado medio ambiental sensibiliza sobre la necesidad de proteger los ecosistemas que sustentan la diversidad cultural, al mostrar cómo las culturas dependen de su entorno natural. Esta sinergia promueve el desarrollo de soluciones globales e inclusivas.
Por lo anterior, deseamos hacer un gran festival. Lo iniciaríamos en Panamá, dada su vocación de propiciar los encuentros en diversidad, como lo sugirió Simón Bolívar[2] (Está previsto, sin embargo, que, con el tiempo y sin sacrificar el espíritu del proyecto, se recurra a otros escenarios o combinaciones de escenarios). Símbolo de dicha vocación es el mestizaje profuso del país, el cual refleja raíces indígenas, españolas, africanas, antillanas, estadounidenses, hebreas, etcétera. En este marco, se invitará a pensadores de todas estas latitudes y se intercambiarán ideas sobre interculturalidad. Los vehículos ideales para movilizar estos pensamientos serán los libros. Pero a su alrededor girarán otras manifestaciones artísticas y un aire esperanzador sobre un futuro ecológico, el cual pueda hermanarse con nuestra raíz originaria americana. En síntesis, se fundaría un cónclave anual para celebrar la creación esencialmente humana y dejar una huella de unidad, sobre todo, en las generaciones futuras.
- JUSTIFICACIÓN
Panamá se separa de España el 28 de noviembre de 1821 tras haber sido, como toda la región que hoy conocemos como Hispanoamérica, parte del Imperio Español. Casi de inmediato, se une voluntariamente a la Gran Colombia, espacio geográfico y conceptual que responde al sueño de Simón Bolívar, libertador de América del Sur. Después de varias decenas de años, se separa como república independiente el 3 de noviembre de 1903, fundando así una relación con los Estados Unidos de América que llevó a la culminación del Canal Interoceánico.
El Canal de Panamá termina de construirse en el año 1914, y marcado por un tratado, el Hay-Buneau Varilla, el país cede la franja de tierra que lo circunda a los Estados Unidos de Norteamérica. No es hasta 1977 que se firma un nuevo acuerdo que supera el estatus de enclave colonial, esto influido por el nacionalismo de un grupo de estudiantes. El 9 de enero de 1968, estos estudiantes y civiles panameños, en su afán de que ondeara la bandera panameña en la zona del Canal, se enfrentaron a estudiantes y militares norteamericanos en lo que hoy se conoce como la Gesta de los Mártires del 9 de enero. Esto llevó a negociaciones que culminarían, durante el mandato de Omar Torrijos, con el tratado Torrijos-Carter.
Panamá ha recurrido a una vocación de país de tránsito para impulsar su crecimiento económico, desde las antiguas ferias de Portobelo, la construcción y explotación del Canal de Panamá, hasta las ventajas de las que ha gozado como centro de servicios internacionales, bancarios y zona de libre comercio, pasando por la ampliación más o menos reciente de la vía interoceánica. Las circunstancias históricas y geográficas la llevaron no solo a concebir un modelo de tránsito utilitarista, con todo lo que esto implica, sino a tener éxito en su implementación y desarrollo. Sin embargo, las circunstancias han cambiado. Se vive actualmente en un mundo hiperconectado gracias al internet: Amazon es una zona de libre comercio ubicada en todas partes. Y los modelos como las empresas Offshore, formas legales que utilizó Panamá para procurarse ingresos, ha perdido sus días de mayor brillo.
Una mirada atenta muestra que el periplo histórico panameño, además del modelo meramente transitista, desarrolló una vocación de encuentro en la diversidad. Las experiencias hicieron cuajar la convivencia de las más variadas culturas. Siendo así, cabe profundizar en el otro paradigma que se asoma en esta franja de tierra. Conviene concebir un esquema dado a la creatividad y al pensamiento divergente.
En el 19º Foro y Primera Reunión de Ministros de Cultura de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se dijo lo siguiente:
«Los ministros latinoamericanos y caribeños participantes en el 19º Foro y Primera Reunión de Ministros de Cultura de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ratificaron la importancia de la cultura y la diversidad cultural como medios fundamentales para impulsar la cooperación regional y el desarrollo sostenible. El evento tuvo lugar en Paramaribo, Surinam, los días 14 y 15 de marzo de 2013.
» Los participantes en la reunión subrayaron la validez de las Convenciones de la UNESCO en el ámbito del patrimonio y las industrias creativas e instaron a los Estados Miembros que aún no lo han hecho, a su ratificación, teniendo en cuenta que son instrumentos esenciales para propiciar el desarrollo y la implementación efectiva de las políticas culturales en la región. Reafirmaron también el vínculo existente entre cultura y desarrollo sostenible y enfatizaron el papel de la cultura en la erradicación de la pobreza y en la disminución de las desigualdades sociales»
¿Qué son las industrias creativas? Según la UNESCO, «El concepto de industrias culturales no es nuevo. T. Adorno comenzó a utilizarlo en 1948 refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y difusión masiva de obras culturales. Medio siglo más tarde se observa que los modos de crear, producir, distribuir y disfrutar de los productos culturales se han ido modificando extraordinariamente. Además de las transformaciones tecnológicas y del papel de los medios de comunicación, la cultura se ha incorporado a procesos de producción sofisticados, cadenas productivas complejas y circulación a gran escala en distintos mercados. En los años 90, emerge el concepto de economía creativa que entiende la creatividad—en un sentido amplio—como el motor de la innovación, el cambio tecnológico y como ventaja comparativa para el desarrollo de los negocios. Ello da lugar, primero en Australia y más tarde en el Reino Unido, al concepto de industrias creativas, entendidas como aquellas que “tienen su origen en la creatividad individual, la destreza y el talento y que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la generación y explotación de la propiedad intelectual”. En esos años, surgen también otros conceptos próximos, aunque diferentes, como las industrias de contenido o las industrias protegidas por el derecho de autor.
» Todos estos conceptos y enfoques comparten un núcleo común: la creatividad que da origen a los bienes y servicios de estas industrias. Todos coinciden en vincular dimensiones abstractas, como la cultura y el arte, con otras tan concretas como la industria, la economía o el mercado, y las articulan, de una manera u otra, con la propiedad intelectual y el derecho de autor, en especial. Las diferencias en las definiciones utilizadas dependen de los campos de actividad que cubren y en el interés que los usuarios de cada definición tienen, bien sea para medir el peso del sector, argumentar su importancia o definir políticas para promoverlo»[3] (tomado de Ana María Lebrún Aspillaga).
En los festivales culturales confluyen diversas de estas industrias. Es más, un festival es un espacio cultural y creativo con potencialidades industriales. En él florecen y coinciden la manifestación artística, formas de entretenimiento, el intercambio de ideas, el interés turístico, la compra de bienes inmateriales y los servicios de apoyo. Pero, además, un festival cultural desborda esta nueva tendencia emprendedora al presentar la manifestación artística y/o cultural misma a un público presente.
Según Roberto Antonio Pinto Rodríguez, los festivales culturales de nuestro país «contribuyen a fomentar y preservar el patrimonio cultural y natural de Panamá y su impacto en las industrias culturales y creativas, así como en el turismo y la economía local»[4]. Además, basado en el estudio del Festival Nacional de la Mejorana en Guararé y el Festival Nacional del Bocadillo y Manjar Blanco en Antón, sostiene que «los festivales culturales son una herramienta relevante para el progreso económico y social de las regiones y se espera que los hallazgos de la investigación respalden el progreso sostenible del país en concordancia con los objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible»
Por otro lado, Ljubomir Janjusevic y Mohamed Salama de la Universiad Heriot-Watt sostienen que «los festivales pueden contribuir a la sostenibilidad medioambiental poniendo en marcha iniciativas como la gestión medioambiental del recinto, la conservación de recursos, la gestión de residuos y la participación de los asistentes en programas medioambientales»[5].
En síntesis, un festival con las características del que estamos proponiendo sería:
- Espacio de generación e intercambio de ideas sobre el devenir histórico de las sociedades, partiendo desde el marco de una sociedad que entremezcle raíces distintas y, sin embargo, coincida en sus objetivos. Lo que se quiere, en pocas palabras, es propiciar el estudio, reflexión y práctica de y en torno a la interculturalidad. Los escenarios serían los panameños, con miras a que sus escenarios comprendan geografías lo más variadas posible.
- Punto de encuentro para diferentes industrias creativas y culturales que, en lo pragmático, tendrán impacto en la economía nacional y darán luces de lo que sería un nuevo modelo económico.
- Actividad cultural que promoverá entre sus participantes, como preocupación ambiental a los objetivos sustanciales de construcción de diversidad, la educación medioambiental, las prácticas de conservación de la naturaleza, la gestión de residuos y otros programas medioambientales.
- DURACIÓN
El Festival se celebrará una vez al año con una duración aproximada de 3 a 4 días. Su realización será precedida por una preparación de entre tres y cuatro meses. Al principio, con miras a un crecimiento ordenado y orgánico, se convocarán a pocos artistas y se concretarán pocas actividades, con miras a acoger una cantidad de público regular. Se irán aumentando los números poco a poco y conforme a los recursos de diferente tipo.
- actividades
Durante la ejecución del Festival se desarrollarán las siguientes actividades culturales:
- BASE TEÓRICA:
Ponencias de autoridades del mundo intelectual.
- Huellas de las culturas originarias panameñas.
- Las culturas originarias y el cuidado del medio ambiente.
- Impacto del Imperio Español en la arquitectura panameña.
- Literatura de la época colonial en Panamá.
- Variaciones de la lengua española en Panamá.
- Tránsito y cultura. ¿Una combinación imposible?
- Raíces del Reguetón: nuestra herencia afroantillana.
- Convergencias no tan evidentes de las culturas hispanoamericanas.
- Huellas de Israel en el mundo.
- La Panamá europea.
- Letras y música nacidas en el istmo panameño.
Entrevistas
- Tongueros emberás.
- Próceres de la revolución Guna.
- Rubén Blades.
- El General.
- Lilo Sánchez.
- Cienfue.
- Juan Carlos Navarro
- Pérez Balládarez
- INTERCAMBIO DE IDEAS:
Paneles
- Panamá en un modelo post transitista.
- Europa mestiza.
- Un Estados Unidos latinoamericano.
- Estados Unidos sin los inmigrantes.
- Efecto de las inmigraciones de los últimos tiempos en el istmo panameño.
- APLICACIÓN DE LA TEORÍA:
Literarias
- Nuevos poetas de España e Hispanoamérica.
- Nuevos narradores de España e Hispanoamérica-
- Literatura y Reguetón.
- Literatura y décimas.
Teatrales e instalaciones artísticas
- Obras de dramaturgos panameños.
- Obras de viajeros que pasaron por Panamá.
Musicales
- Décimas.
- Cumbia panameña y sudamericana.
- Calipso.
- La Salsa.
- Fusiones en el rock panameño.
- Fusiones en el Jazz panameño.
Dancísticas
- Danza moderna.
- Experimentaciones del Ballet Nacional.
- Bailarines independientes.
Talleres
- Grafiti.
- Reguetón.
- Educación ambiental.
Estas confluencias serán, desde el principio, una mezcla de lo nacional con raíces aparentemente foráneas. Además, se expandirían de versión en versión, por razones prácticas, conforme a cercanías geográficas y culturales, partiendo desde Centroamérica y el Caribe hasta todo Latinoamérica, España, Europa y el resto del mundo. Se evitará caer en los lugares comunes, el arte y las representaciones carentes de información nueva.
- valor añadido
El intercambio de ideas creativas puede y debe servir de base para la transformación de Panamá y del mundo, sobre todo en momentos tan confusos como los actuales.
Este festival, CRUCES, será un espacio vigoroso de reflexión y arte sobre el camino que debemos seguir como nación, región y sociedades. Daniel Pink, un escritor estadounidense, escribe en su libro THE WHOLE BRAIN que ha llegado el momento de activar el hemisferio derecho de nuestros cerebros, el lado divergente de las respuestas a la actividad humana. Coincidimos con esta propuesta: la creatividad humana es el recurso primordial en esta era de crisis y cambios. Y, a esto, contribuye el desarrollo de la interculturalidad. Alrededor y en el interior de esta esencia, debe primar la idea de la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente en general. Y, en este mismo sentido, apelamos a la necesidad innegable de generar industrias culturales y creativas globales, para lo que este festival tiene la potencialidad de ser un espacio idóneo.
- PÚBLICO/DESTINATARIOS
Personas de entre 15 y 25 años de edad con comprobada afiliación a los gustos culturales y artísticos. Su convocatoria se llevará a cabo en sus lugares de estudio, colegios y universidades.
El centro de la convocatoria buscará construir un núcleo fuerte de intelectuales y artistas, quienes serán los curadores de los temas, panelistas y actividades. Ellos deben asegurar que el ejercicio reflexivo se lleve a cabo de una manera responsable y con proyección a mediano y largo plazo, enfocado siempre en la interculturalidad y el espíritu del festival CRUCES.
En adición, se mantendrá contacto con los jóvenes participantes y sus escuelas de manera permanente, de modo que se cimenten relaciones que no sean efímeras y crezcan.
- IMAGEN CORPORATIVA
El diseño gráfico y logo deben sugerir actividad reflexiva. Además, ecología y conexión con la naturaleza. Tal vez utilizar el color celeste y el verde de manera moderada.
- ORGANIZACIONES Y SEDES
Organizaciones principales
– AFP Gestión Cultural.
– Fundación para la Gestión del Arte
– Asociación de Editores y Autores de Panamá (SEA de Panamá)
– Concejo de Escritoras y Escritores de Panamá (Coneyep)
Otras organizaciones susceptibles de participar en el Festival
– Cámara Panameña del Libro
– Fundación Hombre de la Mancha
– Ministerio de Cultura de Panamá
– Universidad Santa María la Antigua
– Universidad Tecnológica de Panamá
– International Federation of Reprographic Rights Organizations (IFRRO)
– International Authors Forum (IAF)
– Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi)
– Organización de las Naciones Unidas (ONU)
Sedes
– Centro Cultural Casa del Soldado
– Ciudad del Saber.
– Ciudad de las Artes del Ministerio de Cultura
– Centro cultural Abel Bravo del Ministerio de Cultura
– Centro cultural de próxima construcción en Penonomé, del Ministerio de Cultura.
– Centro cultural La Manzana, ubicado cerca de Santa Ana.
– Otras sedes de los auspiciadores.
[1] https://revistainclusiones.org/index.php/inclu/article/view/3492/3636#:~:text=Mientras%20que%20el%20multiculturalismo%20%E2%80%9Cse,a%20lo%20propio%20y%20a%20lo
[2] Simón Bolívar en la Carta de Jamaica anotó: “¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuera para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!”
[3] https://oibc.oei.es/uploads/attachments/69/Industrias_Culturales__Creativas_y_de_Contenidos_-_Ana_Mar%C3%ADa_Aspillaga.pdf
[4]https://upinforma.com/nuevo/info.php?cat=opinion&id=1394#:~:text=En%20consecuencia%2C%20los%20festivales%20culturales,las%20Naciones%20Unidas%20para%20el
[5] https://typeset.io/papers/sustainability-in-the-context-of-event-management-1g1kurwrdb